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De la toga al TikTok
Y arrancaron las campañas de jueces y magistrados en México. Sí, leyó bien: jueces en campaña.
Y arrancaron las campañas de jueces y magistrados en México. Sí, leyó bien: jueces en campaña. Una mezcla que suena tan natural como pedirle a un notario que anime una kermés.
Por primera vez en la historia, se abrió la urna para que la ciudadanía elija a quienes, se supone, deben impartir justicia con toga, criterio… y ahora, al parecer, también con jingle.
Pero lo que comenzó como un ejercicio democrático sin precedentes, rápidamente se ha convertido en una tragicomedia electoral. Improvisación por aquí, ocurrencias por allá, y una alarmante falta de juicio (ironías de la vida) de quienes buscan representar el juicio mismo.
Los equipos de campaña —si es que se les puede llamar así sin que se ofendan los verdaderos estrategas— parecen haber sido armados con prisa, sin brújula y con más buena voluntad que profesionalismo.
Algunos spots dan pena, otros dan risa, y algunos más… bueno, mejor no los vea en horario familiar. Lo cierto es que, si el derecho se basa en la lógica, estas campañas parecen basarse en el “a ver qué sale”.
Y no es que no haya talento, sino que no hay recursos. La ley prohíbe que estos aspirantes reciban financiamiento, lo cual los obliga a competir en condiciones casi monásticas.
Imagínese querer ganar una elección con la misma producción que un grupo de WhatsApp de vecinos. Y ahí están, intentando generar impacto sin presupuesto, sin equipo y, en muchos casos, sin idea.
Como estratega político, debo confesar que entrar al mundo de los abogados-candidatos ha sido como intentar enseñar a bailar reguetón a una orquesta sinfónica. Muchos han estado en campañas, sí, pero del lado serio, leyendo reglamentos, no conectando con el electorado ni creando storytelling. Y se nota.
Esta primera semana de campañas ha dejado más dudas que certezas. Faltó estrategia, faltó estructura, faltó narrativa. Faltó, en muchos casos, hasta sintaxis. Pero sobró algo: la evidencia de que no estábamos preparados para lanzar a la urna a quienes mejor funcionan en estrados.
Aún falta camino por recorrer. Dos meses pueden dar para mucho… o para más memes. Lo cierto es que esta elección ya abrió una puerta que no se va a cerrar fácil. Lo que está en juego no es menor: la justicia misma.
Ojalá, por el bien del país, que pronto aparezca el juicio. Porque hasta ahora, esto parece más un sketch que una campaña.