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Por: JORGE A. PÉREZ

Netflix

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domingo 28 noviembre 2021 - 12:42 p. m.

En los años 70s frisaba los 20 años de edad, fue una época emblemática pues apenas iniciaba mi vida productiva, el vivir en la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica me dio la oportunidad de convivir con dos culturas totalmente diferentes

En los años 70s frisaba los 20 años de edad, fue una época emblemática pues apenas iniciaba mi vida productiva, el vivir en la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica me dio la oportunidad de convivir con dos culturas totalmente diferentes, pero que marcarían mi existencia por las vivencias, los abusos de autoridad y la falta de principios, pues todavía nadie mencionaba los Derechos Humanos.

La juventud no me impedía percatarme de los excesos, en aquellos años la mayoría de mis conocidos anhelaban llegar a ser Policías Judiciales Federales, pues era bien sabido que ellos gozaban de privilegios que otras profesiones no ofrecían.

El respeto para quienes se mantenían del lado correcto de la fina línea divisoria entre lo legal y lo ilegal era notorio, ellos los Policías Federales recibían el aprecio de una sociedad que se había acostumbrado a que el contrabando no fuera más que una forma de comercio.

La intolerancia se notaba en muchos aspectos, los renglones torcidos de Dios se ocultaban en la alcoba más profunda de la casa habitación de todos los habitantes y solo los más allegados, regularmente familia, tenían acceso a ella, pero si el desvió era en conducta no aceptada lo más común era el destierro. Hasta allá donde las lenguas no dañaran.

Como sociedad no nos pasó nada, la ciudad siguió creciendo y del cultivo del Sorgo pasó a la proliferación de la Industria Maquiladora, dando cabida a otros que no habían nacido aquí.

Pero un día, después de varios sexenios las cosas cambiaron, la Policía Judicial Federal dejó de existir, pero no los delitos, del contrabando pasaron a otras actividades y muchos no se resistieron a brincar la tenue línea.

Para entonces ya nadie quería ser Policía Judicial, sino más bien anhelaban ser lo contrario.

Fue entonces cuando aparecieron las series de televisión, “La Reina del Sur” marcó un estilo que ni siquiera el autor Arturo Pérez Reverte imaginó, ahora todos querían ser Políticos, pues estos gozaban de privilegios imaginados en la trama, todo era ficticio.

Hasta que llegó Netflix, entonces se crearon series documentales basadas en investigaciones periodísticas, con algo de imaginación también, pero con mucho mas de verdad.

Hoy que veo esas series tan verosímiles sobre lo acontecido en los 70s, 80s y 90s, me queda claro que quienes hoy andan en los 20 y 30 años de edad, están ansiosos por ver en el futuro las series que les mostrarán lo que verdaderamente ocurrió en su tiempo.

Seguramente ya están escribiendo los guiones desde hace varios años, en los que demostrarán que un juvenil raterillo con suerte puede llegar hasta el más alto nivel de la política en un estado donde no nació.

Seguramente también constatarán con asombro como gracias a pedimentos aduanales duplicados podían generar mucha riqueza de la forma más sencilla, usando el mismo documento el mismo día y a la misma hora para pasar pollo por Reynosa y Tijuana.

Se sorprenderán también con historias terroríficas de como los cómplices desaparecen como por arte de magia,  unos huidos, otros tres metros bajo tierra, pero ninguno con la posibilidad de llegar a presentarse ante un Gran Jurado.

No podrán creer que por los cruces internacionales se pasen pipas con hidrocarburo registradas como aceite mineral, como tampoco creerán posible que los puertos administrados por el gobierno sirvan de puerta de entrada a los componentes químicos para la elaboración de drogas letales.

Todo esto se ha leído en los diarios en los últimos tiempos, tiempo en el que esos muchachos de 20 años de edad apenas están entrando a su vida productiva, pero que no han tenido tiempo de leer lo que en su patria se hacía mientras ellos crecían.

Afortunadamente lo verán en imágenes, pues seguramente ya están trabajando en la elaboración de esa serie que permitirá que ellos, los jóvenes de hoy, permanezcan  sentados en la orilla del sillón, esperando el estreno de NETFLIX.

 

Jorge Alberto Pérez González

www.optimusinformativo.com                           

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