LA OTRA ÓPTICA

Por: JUAN CARLOS FLORES

CELAC: Contra el rezago educativo en la región

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martes 21 septiembre 2021 - 04:48 p. m.

Según datos publicados en marzo de este año por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cerca del 60 por ciento de todos los niños, niñas y adolescentes que perdieron un año escolar completo en el mundo debido al confinamiento por la pandemia del COVID-19 viven en América Latina y el Caribe.

En comparación con otras regiones del mundo, Latinoamérica registró el cierre de escuelas más prolongado de marzo de 2020 a febrero de 2021–158 días en promedio contra los 95 días de la estimación global, México registró 180 días– situación que presenta amenazas serias para el presente y el futuro de las niñas, niños y adolescentes de la región.

Desde antes de la pandemia tanto en México como en Latinoamérica ya se enfrentaba una crisis educativa dado que 80 por ciento de niñas y niños en primaria no lograban completar con todos los conocimientos deseables en comprensión lectora y matemáticas, cifra que se agravó con el confinamiento.

Los rezagos en el aprendizaje de los menores se vieron agudizados debido al cierre de escuelas, sobretodo en aquellos sin acceso a la educación a distancia ya sea porque viven en comunidades indígenas de alta marginación o que no cuentan con internet, computadora o recursos económicos para acceder a la educación remota.

Faltaría agregar todas las demás dimensiones en las que se afectaron a las y los estudiantes en todo este tiempo:

Cierre de espacios físicos en educación preescolar que mermaron las oportunidades de desarrollo; el uso excesivo de pantallas de televisión o pantallas de ordenadores o dispositivos móviles  que aumentaron el sedentarismo, causando trastornos del sueño y otras consecuencias en la salud física y emocional como ansiedad, estrés y falta de concentración.

Por estos motivos debemos resaltar uno de los puntos del Plan de Trabajo 2021 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se estableció el pasado fin de semana en la Ciudad de México.

El Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación en donde se reunirán los Ministros de Educación miembros de la CELAC para generar programas de movilidad de investigadores y de apoyo a estudiantes de los países miembros con alianzas del sector privado además de generar estrategias de educación en tiempos de pandemia y postpandemia.

Cabe señalar además, el punto 14 de la Declaración final de la Sexta cumbre de la CELAC:

“[La CELAC]Reconoce en la educación un elemento vertebral para el desarrollo sostenible de los países y nuestra región, que debe ser inclusiva, equitativa, de calidad, con perspectiva de género y que atienda a un enfoque intercultural acorde a las características de cada Estado miembro de la Comunidad. Asimismo, renueva el compromiso de impulsar políticas públicas y programas regionales que garanticen el acceso a la educación para todas las personas en nuestros países, en línea con lo dispuesto por el Objetivo 4 de la Agenda 2030, buscando atender particularmente las brechas de desigualdad educativas y sociales agudizadas por la pandemia de Covid-19, así como la brecha digital y los impactos desproporcionados en mujeres y niñas, pueblos indígenas, originarios y Afrodescendientes, para recuperar el derecho a la educación para todos.”

La Sexta cumbre de la CELAC no fue un gran fracaso como algunos lo han querido pintar tras las peleas y la polémica entre los presidentes de Cuba, Venezuela , Uruguay y Paraguay.

Más allá de todos esos roces y fricciones, la cumbre nos dejó un importante mensaje de unidad y cooperación por un lado, y por el otro, México toma la batuta como líder en la región, si bien por el momento no será posible enterrar a la Organización de Estados Americanos (OEA), uno de los principales objetivos de la reunión, sí se pudo revivir a una CELAC que parecía desaparecer.

Ahora, solo falta ver más allá de las diferencias y trabajar en materia de salud en tiempos donde una pandemia ha azotado a toda Latinoamérica por la falta de infraestructura, investigación y el poco acceso a la vacunación contra el COVID-19.

Afrontar los retos del cambio climático, el combate a la corrupción –un cáncer que compartimos– y sobretodo, cooperar y desarrollar estrategias para combatir el rezago educativo para garantizar que nuestra niñez tenga un futuro con grandes oportunidades.

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